Esta es una expresión que se ha utilizado siempre para describir el sentimiento que debe prevalecer en una contienda electoral, pues, un acto de elecciones es el sentimiento de esperanza que tiene cada elector de que “mi elegido” es quien hará que la situación de todos mejore y creemos que es ÉL, en quien depositamos nuestra confianza, el que logrará que mejoremos todos y por supuesto, yo.

Para las elecciones de este domingo no he escuchado ni una sola vez referirse a ellas como Fiesta Electoral.

Y efectivamente no sentimos que esta es una fiesta electoral. Han ganado las acusaciones. No hay un solo candidato que no haya sido acusado de algo. Si bien vamos a votar, nadie, o casi nadie confía completamente en su candidato. Y es que nuestra idiosincrasia hace que le demos el mismo peso a una acusación simple que a 50 virtudes y calificaciones especiales que puede tener un candidato. Puede llamársele morbosidad. Nos complace que otros fallen como sabemos que fallamos nosotros mismos. También puede ser calificado como complejo: Consuelo de descalificación. Campo e interpretación sicológica dominada por los malos y utilizada para para ganarle la partida al otro. Al zanahoria, al ingenuo.

Parece esta la explicación que más se acerca a lo que le está pasando ahora mismo al Partido Morado y su candidato Julio Guzmán.

Se le ha dado a matar porque se le descubrió en un affaire amoroso, situación que por lo demás es un lugar común para la mayoría de personas de ambos sexos. No estoy justificando para nada lo que hizo. Quiero plantear a su favor que no se puede destruir un proyecto político que representa la mejor opción para llevar adelante el país por una situación después de todo simple, cotidiana. Su propuesta del Republicanismo como guía rectora para nuestra sociedad es una propuesta de avanzada.

Se entiende muy poco que, cuando elegimos, no elegimos a una persona. Elegimos un ideario. Un plan de gobierno. Un partido político. Una organización con estructura y capacidad para gobernar. Un equipo de profesionales. Una visión de país. Una esperanza. Un sueño.

Le duela a quien le duela, no hay ninguna opción política en contienda que cuente con todos estos atributos como los tiene el Partido Morado. Particularmente Julio Guzmán es el candidato con la mayor preparación y experiencia para el cargo. El partido político es una institución bien conformada. Cuenta con cuadros profesionales de primer nivel. El mejor plan de gobierno según la Universidad del Pacífico a partir de la propuesta de la ONU como principales objetivos de desarrollo para el planeta.

No se le perdona a Julio que haya actuado tan mal en una situación en la que sólo no saben salir bien las personas sensibles con un alto aprecio a lo que más se quiere. Los cara dura salen de estas cosas con la mayor naturalidad.

Parece obvio que los grandes intereses económicos y políticos del país han marcado a Julio Guzmán como el “imposible de ganar”. Además de haberlo acusado, quizá sin mayores merecimientos, han hecho una publicidad incansable en su contra.

¿Será un tema de menor valor que Keiko haya tratado de pre-vender el país al recibir las coimas del BCP, de Odebrecht, de Gloria y tantos otros pulpos? No solamente parece que se le ha perdonado, si no que ya no hay publicidad en su contra.

¿Son menos graves las acusaciones contra César Acuña por su plagios y deshonestidades con los coautores de sus libros? ¿Y sus títulos profesionales?

No deseo hacer acusaciones. Quiero que se haga un mínimo análisis de la diferencia de comportamientos del poder frente a las opciones de los candidatos.

¿Está perdonado ya Rafael López Aliaga por todas las locuras que dice? ¿Se imaginan en lo que se convierte el país si termina efectivamente expulsando a Odebrecht? ¿Si cierra la puerta del Tribunal Constitucional?

A Lescano sólo lo acompaña la mística de anticorrupción,  pero eso no alcanza para gobernar un país tan complicado como el nuestro.

Una contra campaña increíblemente sutil es la que hace Hildebrandt cuando afirma que Pedro Castillo es el mejor candidato de la derecha. Dice que sólo está en contienda,  para quitarle los votos a Verónika y así impedir que gane las elecciones. Me conmuevo a solas cuando pienso que podría ser cierto y hasta me rio pensando que ni él (Pedro Castillo) se ha dado cuenta. ¿Así es el mundo en que vivimos?

La falta de Verónika es tan simple como la de Guzmán. Haber trabajado para el círculo corrupto de Nadine y no denunciarlo. Mucho del país que yo quisiera se parece al que propone Verónika, pero siento que no tiene el liderazgo ni el cuerpo para llevar adelante el país.

De Soto no tiene partido, y para gobernar el país se necesita un partido. Su primera vice presidenta creo que con las justas ha terminado la educación secundaria y no tiene ninguna experiencia válida en nada.

Forsyth no está preparado. No estamos para experimentar nada.

Estamos siendo víctimas del desánimo. Todos nuestros ídolos están manchados. ¿Estamos consintiendo acaso en que los seres humanos somos perfectos y que así tiene que ser nuestro candidato? Eso es lo que nos están queriendo hacer creer los que promueven candidaturas interesadas maliciosamente.

En estas elecciones no tenemos que elegir el mal menor. Tenemos que elegir al partido político que más virtudes y condiciones para gobernar tiene.

Esta página web se creó para ayudar a los electores a elegir mejor. A votar informados. A no equivocarse. Aprender a elegir mejor.

 

Bien. Aquí tienen un análisis desapasionado de los hechos:

 

El Partido Morado reúne las mejores características y condiciones de lo que se requiere para gobernar el Perú de los próximos 5 años.

Entonces, deberemos aceptar que no estamos asistiendo a una FIESTA ELECTORAL. Todos tenemos a nuestro candidato magullado. Lleno de acusaciones y despropósitos. Ya no hay nadie que confíe plenamente en su candidato. Ha terminado ganando la maledicencia.

Eso sí, tenemos que cumplir con nuestro deber ciudadano.

¡A votar!